Ángeles y demonios * * *

                                                      Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI 



Título Original: Angels & Demons. Año: 2009 EE.UU.. 138 min. Director: Ron Howard. Guión: David Koepp y Akiva Goldsman, basado en la novela de Dan Brown. Intérpretes: Tom Hanks, Ewan McGregor, Ayelet Zurer, Stellan Skarsgard... Fecha de estreno en España: 15 mayo 2009. Argumento: El Papa ha muerto y se reúne el cónclave para elegir nuevo pontífice. Los Illuminati, una poderosa organización clandestina, pretende atentar contra la Iglesia Católica mientras el profesor Robert Langdon sabe que el reloj de esa mortal iniciativa se ha puesto en marcha; vuela a Roma, allí trabaja con Vittoria Vetra, una científica italiana y los dos emprenden la búsqueda de las claves y las pistas que les llevarán a desbloquear la conjura...

 


Inevitable comparar las dos entregas de las archivendidas hazañas místicas de Dan Brown. Y lo curioso es que si la primera (la más impactante y mejor escrita) obtuvo una traducción cinematográfica claramente fallida, esta consigue mejores resultados y sale casi favorecida. Es cierto que las expectativas de la película anterior eran desmedidas así que, superada la decepción inicial, resulta que Angeles y demonios, planteada en tono menos trascendentalón y con su carga comercial abierta en canal, ofrece cierta proporción narrativa, más fuerza, y llega a enganchar.

Es un producto “light”, muy de nuestro tiempo, y el quid de la cuestión está precisamente ahí, en el punto de partida: Ron Howard ha medido esta vez la distancia entre un mero pasatiempo (lo es también la novela) y una improcedente lección de moralina; así que ha traducido a Dan Brown en clave de juego, un discreto laberinto intelectual que va sumando vistosos ingredientes, desde un presunto simbolismo historicista a una no menos presunta conspiración de clérigos o, el más improbable aún, hallazgo de la antimateria. Para ser sinceros: entre escenarios francamente espectaculares (Roma, siempre tan agradecida), un buen trabajo de Tom Hanks, que se cree más su papel, y las escasas ínfulas que se adjudica, el relato gana en ritmo y agilidad. Tiene, como la primera entrega, mucho de aventura, algo de misterio, poco de historia...y afortunadamente nada esta vez de romance banal. Si Indiana Jones arrasó en los ochenta y noventa con sus exóticas peripecias, Robert Landongbien dosificado puede erigirse en las próximas dos décadas como el impecable héroe urbanita.

Mª José Sánchez Lerchundi