| AzulOscuroCasiNegro |
Por
JOSÉ MANUEL ESCRIBANO |
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Primer largometraje del madrileño Daniel Sánchez Arévalo, guionista desde hace trece años y bastante conocido -y reconocido- en el mundo del cortometraje: ha estado nominado en los Goya y su película Física II estuvo preseleccionada al Oscar el año pasado. Precisamente, el argumento de AzulOscuroCasiNegro parte -y, de alguna manera, es la continuación- de este último corto. Jorge es un chaval que estudia y quiere tener un porvenir en la vida distinto al de su padre, que es portero en una finca. Pero el padre, que ve que el chico es majo, mucho mejor que su hermano mayor, que es un bala y va a acabar mal como no se reforme, no aspira más que a que su hijo herede la portería y viva escasa pero honradamente. Honradamente, está bien; pero lo de escasa ya le parece a Jorge un poco menos interesante. Jorge se para frecuentemente delante del escaparate de una tienda donde se exhibe un estupendo traje, que le parece el colmo de la elegancia -mucho más que el chándal que se pone para sacar y meter los cubos de basura, claro- y que comprende que de momento no va a poderse comprar. El terno es "azuloscurocasinegro" y sí que es elegante. Ése es también el color del cielo bajo la tormenta, y, seguramente, el color del estado de ánimo de Jorge. Al comienzo de la película, sus aspiraciones se rompen en el momento en que su padre se quiebra para siempre y se queda inútil, postrado por la enfermedad, casi totalmente paralizado de cuerpo y de mente en su silla de ruedas. El universo de Jorge, a pesar de que ha acabado su carrera a trancas y a barrancas, amenaza con reducirse al cuidado de su padre, al trabajo en la portería y a las charlas con su amigo Israel en lo alto de la azotea. Israel es un poco mirón, y se divierte espiando a los vecinos; especialmente al masajista de enfrente, que casi siempre tiene echadas las persianas, pero a veces no...
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La única que le resta es quedarse embarazada y que la pasen al módulo de maternidad, donde la vida no es tan dura y donde, todavía sin saberlo, le será más fácil la redención. Antonio, que tiene la cara muy dura pero el corazón tierno -muy en el fondo, eso sí-, trata de cumplir de buena gana, casi sintiéndose feliz. Pero el destino de los sin fortuna nunca se muestra demasiado generoso, y los planes de la pareja encerrada no consiguen enderezarse, valga la expresión. Todavía queda mucha historia, que no es cuestión de desvelar. Hay incluso una segunda -o tercera- trama, que presta al argumento otro matiz, otra línea de discurso que, aunque pudiera quizá distraer de la principal y no sea, en realidad, fundamental, sí que ayuda a crear un mundo aún más rico para esos personajes secundarios que se mueven alrededor de los protagonistas y que llegan, en algunos momentos, a confundirse con ellos. Ese es otro valor del guión, en definitiva: que la raya que separa esas supuestas categorías esté tan difuminada que casi todos los personajes -y sus magníficos intérpretes- estén casi a la misma altura. Estupendo guión y verdaderamente formidables actuaciones. No hay que descubrir a Marta Etura, seguramente la mejor de la generación de jóvenes actrices españolas; muy bien también las incorporaciones a la pantalla -ya tienen experiencia en televisión y teatro- de Quim Gutiérrez y Eva Pallarés, así como las creaciones de Antonio de la Torre -lo acabamos de ver en Volver- y el veterano Héctor Colomé. AzulOscuroCasiNegro es, como dice su autor, "una comedia sobre el drama de la vida"... o al revés; es otra de esas películas pequeñas, modestas, pero sinceras y brillantes; una crónica sentimental, un retrato de personas y emociones, que funciona como un espejo: te puedes mirar en ellas y reconocer la vida que pasa, una vida que puede ser la tuya. Acaba de ganar el Premio de la Crítica, el especial del Jurado y el de Mejor Guión en Málaga. Todos merecidos; seguramente, ha sido la mejor película del Festival. José Manuel Escribano
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