La única que le resta es quedarse embarazada y que la pasen al módulo de maternidad, donde la vida no es tan dura y donde, todavía sin saberlo, le será más fácil la redención. Antonio, que tiene la cara muy dura pero el corazón tierno -muy en el fondo, eso sí-, trata de cumplir de buena gana, casi sintiéndose feliz. Pero el destino de los sin fortuna nunca se muestra demasiado generoso, y los planes de la pareja encerrada no consiguen enderezarse, valga la expresión.
Todavía queda mucha historia, que no es cuestión de desvelar. Hay incluso una segunda -o tercera- trama, que presta al argumento otro matiz, otra línea de discurso que, aunque pudiera quizá distraer de la principal y no sea, en realidad, fundamental, sí que ayuda a crear un mundo aún más rico para esos personajes secundarios que se mueven alrededor de los protagonistas y que llegan, en algunos momentos, a confundirse con ellos. Ese es otro valor del guión, en definitiva: que la raya que separa esas supuestas categorías esté tan difuminada que casi todos los personajes -y sus magníficos intérpretes- estén casi a la misma altura.
Estupendo guión y verdaderamente formidables actuaciones. No hay que descubrir a Marta Etura, seguramente la mejor de la generación de jóvenes actrices españolas; muy bien también las incorporaciones a la pantalla -ya tienen experiencia en televisión y teatro- de Quim Gutiérrez y Eva Pallarés, así como las creaciones de Antonio de la Torre -lo acabamos de ver en Volver- y el veterano Héctor Colomé. AzulOscuroCasiNegro es, como dice su autor, "una comedia sobre el drama de la vida"... o al revés; es otra de esas películas pequeñas, modestas, pero sinceras y brillantes; una crónica sentimental, un retrato de personas y emociones, que funciona como un espejo: te puedes mirar en ellas y reconocer la vida que pasa, una vida que puede ser la tuya. Acaba de ganar el Premio de la Crítica, el especial del Jurado y el de Mejor Guión en Málaga. Todos merecidos; seguramente, ha sido la mejor película del Festival.
José Manuel Escribano
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