Bon Appetit * * *

                                                      Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN


Director: David Pinillos. Intérpretes: Unax Ugalde (Daniel), Nora Tschirner (Hanna), Guilio Berruti (Hugo), Herbert Knaup (Thomas). Guión: David Pinillos, Juan Carlos Rubio y Paco Cabezas. Producción: Pedro Uriol para Morena Films, Egoli Tosell Film y Zodiac Pictures. Música: Marcel Vaid. Fotografía: Aitor Mantxola. Montaje: Fernando Franco. Diseño de producción: Mario Suances. Vestuario: María Manchado. Distribuidora: Vértice Cine. Estreno en España: 12 Noviembre 2010. Países: España, Alemania y Suiza. Año: 2010. Duración: 90 min. Género: Melodrama.

 


Frente a tantas comedias bobas, quizás taquilleras pero sin interés, varios nuevos realizadores españoles están proponiendo tragicomedias o dramas de entidad, con planteamientos similares a los de otros jóvenes cineastas europeos, sobre todo de Gran Bretaña y los países escandinavos. Ahí están películas como Tres días con la familia, de Mar Coll; Amador, de Fernando León de Aranoa; Héroes, de Pau Freixas; Vivir para siempre, de Gustavo Ron, o esta Bon appétit, primer largometraje como director del español David Pinillos, hasta ahora montador de películas como Gordos, La vergüenza o El juego de la verdad.

El protagonista es Daniel (Unax Ugalde), un joven y ambicioso chef español, que comienza a trabajar en el prestigioso restaurante de Thomas Wackerle (Herbert Knaup) en Zurich. Su gran talento le servirá para progresar en la exigente cocina de Wackerle, pero no podrá evitar que su relación con Hanna (Nora Tschirner) —la atractiva sumiller del restaurante— se transforme en algo más que una simple amistad. Este inesperado sentimiento vuelve del revés la competitiva mentalidad de Daniel, sobre todo cuando varias circunstancias complican aún más la situación.

Sorprende gratamente esta opera prima. En primer lugar, está muy bien escrita, de modo que sus largos diálogos resultan naturales a pesar de que gozan de una evidente elaboración literaria. Los actores —sobre todo el vitoriano Unax Ugalde y la berlinesa Nora Tschirner— aprovechan esta virtud del guión, y ofrecen unas interpretaciones excelentes, muy contenidas, que logran dar autenticidad a los personajes y, en consecuencia, conmover al espectador con la evolución de sus conflictos dramáticos. Unos conflictos, por otra parte, de notable hondura moral, y que afrontan con honestidad temas tan complejos como la diferencia entre el amor, la amistad y la simple atracción física, la tentación del triunfo a cualquier precio o la maternidad como culminación de la feminidad.

Por su parte, la puesta en escena de David Pinillos mima a los actores, da la talla en los pasajes más emotivos y aprovecha hábilmente el contraste entre la fría fotografía de Aitor Mantxola y la calidez de los sentimientos que describe, mostrados siempre desde una visión realista pero luminosa de la naturaleza humana. En este punto y en la magnífica selección de las canciones incidentales del filme se aprecia claramente la reconocida fascinación de Pinillos por el cine del sueco Lukas Moodysson y de otros cineastas escandinavos.

Ciertamente, el ritmo narrativo flaquea un poco en la recta final de la película. Pero el filme remonta finalmente en el valiente desenlace, quizás atípico, pero muy coherente con el sólido discurso dramático y moral del conjunto. Por todo lo dicho, resultan justificados los seis galardones que recibió Bon appétit en el Festival de Málaga 2010, incluidos el Premio Especial del Jurado y los premios al mejor guión y al mejor actor, para Unax Ugalde.

Jerónimo José Martín