Bruc: El desafío

                                                      Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN

Director: Daniel Benmayor. Intérpretes: Juan José Ballesta (Bruc), Vincent Perez (Maraval), Santi Millán (De La Mata), Astrid Bergès-Frisbey (Gloria), Nicolas Giraud (Nouaille), Moussa Maaskri (Attab), Jérôme Le Banner (Baraton), Francesc Albiol (Dr. Ballart), Marcel Borràs (Miquel), Albert Vidal (Nicolau). Guión: Jordi Gasull y Patxi Amézcua; basado en el relato de Jordi Gasull. Producción: Edmon Roch, Jordi Gasull y Victoria Borrás para Universal Pictutes International Spain, Ikiru Films, Televisió de Catalunya y Mesfilms. Fotografía: Juanmi Azpiroz. Montaje: Marc Soria. Dirección artística: Antxón Gómez. Vestuario: Ariadna Papió. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. País: España. Año: 2010. Duración: 95 min. Género: Aventuras.

Cataluña, 1808. Juan (Juan José Ballesta) es un veinteañero que trabaja de carbonero con su padre en las montañas de Monserrat. Inteligente y experto cazador, se ha hecho famoso como voluntario artillero del ejército español, pues, con sus poderosos redobles de tambor —amplificados por el eco de los peñascos—, provocó en la Batalla del Bruc la primera derrota de las tropas invasoras francesas. Ante tal humillación, el propio Napoleón encarga a su amigo Maraval (Vincent Perez) que encuentre al famoso rebelde —ahora, apodado Bruc, por su hazaña—, lo mate y lleve su cabeza a Francia. Para ello, el cruel oficial francés organiza una partida con feroces mercenarios, que asesinan a la familia de Bruc y lo persiguen sin cuartel por las abruptas montañas. Serán testigos de estos hechos Gloria (Astrid Bergès-Frisbey), la novia de Bruc, y un reportero francés al que llaman Maigne (Justin Blanckaert).

Tras ganarse un merecido prestigio como realizador publicitario, el español Daniel Benmayor debutó como director de cine en 2008 con la interesante pero irregular Paintball. Ahora mejora sustancialmente en Bruc, donde vuelve a aplicar los cánones más estrictos del cine de acción, pero aderezándolos con una intensa subtrama melodramática, previsible, pero bien llevada. Benmayor sale airoso de las numerosas escenas de persecución y lucha, reforzadas con impactantes tomas aéreas, y en las que integra en su propio estilo ciertos recursos del cómic y de otras películas de cacería humana, como Acorralado o Apocalypto.

Todos los actores se ajustan bien a ese planteamiento, y llevan a cabo unas interpretaciones vibrantes, que mantienen la tensión narrativa y dramática de principio a fin, con escasas caídas de ritmo. Una buena parte del mérito de ese trepidante desarrollo hay que atribuírselo al ajustado guión de Jordi Gasull y Patxi Amézcua, que define con nitidez a los personajes, dosifica con habilidad las situaciones y procura cuidar los escuetos diálogos. Además, esbozan suficientemente el contexto histórico desde una certera perspectiva neutral, crítica con el imperialismo francés, pero alejada tanto del patrioterismo españolista como del nacionalismo catalán. También se agradece su retrato elogioso de la devoción del protagonista y otros lugareños a la Virgen de Monserrat, alejada del supersticioso temor esotérico que domina a los franceses.

Queda así una entretenida película de acción, ligera y un poco violenta, pero con una sólida factura visual y bastantes alicientes para encandilar al gran público, poco acostumbrado a que el cine español le ofrezca un filme de este género.

Jerónimo José Martín