Aunque conviene no adelantar mucho sobre el argumento, se puede decir que Karra Elejalde interpreta a un hombre normal y corriente que acude al bosque junto a su casa para investigar quién es una misteriosa chica que ha visto merodear por allí a través de sus prismáticos. La encuentra inconsciente y posiblemente muerta, pero mientras comprueba su estado, es agredido por un siniestro individuo recubierto de vendajes rosas, al más puro estilo de La Momia.
Muestra una gran habilidad el primerizo cineasta para manejar el suspense, por lo que mantiene al espectador interesado por el destino del protagonista de principio a fin. Ha compuesto un guión eficaz, que funciona como un mecanismo de relojería, aunque se le pueden achacar algunos defectos, como su excesiva ligereza, falta de profundidad de los personajes, y que el protagonista pasa de ser el bueno a cometer actos dudosos con demasiada facilidad. También comete Vigalondo un error al seguir los pasos de Shyamalan, otorgándose a sí mismo un papel con demasiado peso, sin ser un actor especialmente brillante. Son desaciertos menores, si se tiene en cuenta que es una propuesta fresca y novedosa en el panorama desalentador que ofrece el cine español. Gustará especialmente al público más 'friqui', aunque convencería a cualquier tipo de espectador.
Juan Luis Sánchez
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