El lector (The Reader) * * *

                                                      Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI 




Título Original: The Reader. Año: 2008/EE.UU. Alemania. Drama. Director: Stephen Daldry. Guión: David Hare, adaptación de la novela de Bernhard Schlink. Intérpretes: Kate Winslet, Ralph Fiennes, David Kross, Lena Olin, Bruno Ganz...

Alemania, después del fin de la guerra. Michael, un joven de 15 años, enferma volviendo del colegio y es ayudado por Hanna, una cobradora de tranvía. Ya recuperado, Michael vuelve a ver a Hanna para darle las gracias y comienzan una apasionada relación. A ella le encanta que le lea en voz alta fragmentos de La Odisea, Las Aventuras de Huckleberry Finn y La dama del perrito. Pero un día Hanna desaparece. Años después, Michael, estudiante de Derecho, vuelve a encontrarse con su antigua amante, acusada de un horrible crimen, cuando era celadora en Auschwitz ...

Entre la complejidad y el rebuscamiento hay un largo camino lleno de matices. Historias tremendas como esta podrían contarse por miles; todas ellas protagonizadas por ciudadanos normales que automáticamente, al afrontar experiencias tan extraordinarias, se transforman de personas en personajes; apenas son creíbles. Pero el Cine (el de ficción también) tiene justamente esa prioridad: la de hacer sentir como real, intenso y palpable, hasta el relato más peregrino; y lo puede lograr a través de mil caminos diferentes, empezando por el cerebro y acabando por el corazón. Todo vale si cumple con esa obligación innata de ser el gran embaucador, de los más potentes.

El lector está llena efectivamente de elementos interesantísimos; y llena de trucos narrativos también. Tantos, que pronto acaba pareciéndose a una amalgama de sucesos, un atropello, aquejado de una urgencia desmedida por repartir convenientes dosis ambientales del profundo drama del holocausto, el riesgo del olvido, el didactismo político, la iniciación a la vida, el dolor de la culpa, la necesidad de la redención... un abanico atractivo, inacabable, salpicado de momentos duros con apariencia solvente. Pero la impresión final es de cierto rebuscamiento, de algo folletinesco. Kate Winslet le echa profesionalidad a raudales y el joven Da vid Kross chorros de un encanto indiscutible. La desgarra da historia de Hanna y Michael está hecha para conmocionar más que conmover. Que Daldry la haga interesante ya es un gran paso; cuida, como siempre, el continente, aunque no se haya cuestionado mucho el contenido esta vez.

Mª José Sánchez Lerchundi