Rebobinemos: Sideways
cuenta las experiencias de dos amigos cuarentones y antagónicos
la semana antes de la boda de uno de ellos. Jack (Thomas Haden
Church), es un actor de medio pelo que contrae matrimonio por
inercia, y su amigo Miles (Paul Giamatti), un profesor
de literatura, escritor frustrado, en plena crisis tras su divorcio. Miles,
gran experto en vinos, le organiza a Jack una semana destinada a recorrer
los mejores viñedos californianos y, por supuesto, a degustar las
mejores cosechas. Aunque Jack tiene pensada una despedida de soltero un
poco más atrevida... algo que se pondrá de manifiesto cuando
se encuentren con Maya (Virginia Madsen) y Stephanie
(Sandra Oh), sus nuevas compañeras de viaje.
Quería abstraerme de
los Oscar por una razón, y es que esta película está
hecha sin pretensiones, por eso resulta ser un "soplo de aire fresco".
Se trata de una reflexión muy bien contada sobre la vida (y qué
mejor momento que reflexionar sobre la vida cuando nos encontramos a mitad
de camino), el sexo, el amor, la amistad y la actitud con la que nos enfrentamos
a todo ello. La originalidad de esta obra, y su encanto, es que estos
elementos están regados con buen vino, "ser vivo" que
no deja de ser una metáfora de nuestra propia existencia. Como
el buen caldo, en el que influyen el año de cosecha, la meteorología,
momento de recogida y tiempo de conservación, el ser humano es
una mezcla de circunstancias que muchas veces no controlamos. Y esta conclusión
es la que sacamos después de disfrutar de uno de los momentos más
emotivos de la cinta, cuando asistimos a una conversación entre
Maya y Miles sobre su pasión por el vino, entendiendo así
su actitud ante la vida. Podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos
que estamos ante uno de los puntos álgidos del filme, y de su premiado
guión, pero... la verdad es que hay golpes de humor en Sideways
tan inesperados que me quedo con ellos como lo mejor de la película,
precisamente por eso, por lo inesperados que son.
Humor inteligente, que diríamos.
Y es que si hacemos referencia a su director, Alexander Payne,
como el nuevo icono del cine independiente, y además nos encontramos
ante una comedia, es lo mismo que hablar de este tipo de humor. Porque
así se las gastan últimamente los términos cinematográficos:
cine independiente + comedia = humor inteligente. Podemos utilizar la
misma fórmula con su anterior filme, About Schmidt, protagonizada
por Jack Nicholson. Sí, hablamos de ese humor
agridulce del que se destila la eterna necesidad de preguntarnos cuál
es nuestro sitio en este mundo. Y si los actores están a la altura
de sus personajes, esos personajes mundanos en busca de la trascendencia,
entonces hablamos de una cinta sobresaliente. En Sideways todos
los intérpretes están sobresalientes, aunque yo destacaría
a un Paul Giamatti que me sedujo desde el primer momento.
Termino haciendo referencia al vino español, del que me estuve
acordando durante toda la película. Que el vino californiano, y
más si es Pinaud, será todo lo bueno que quieran, pero donde
se ponga uno de la tierra... es que no sabemos vendernos, como ocurre
con el cine, pero esto ya da para otro tipo de conversación.
Cristina G. Montero
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