Julio Fernández, presidente de Filmax Entertainment:
"El cine de animación es un sector imparable"

                                                                                          Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN


Película a película, Julio Fernández se va consolidando como uno de los productores cinematográficos más importantes de España. Sus grandes esfuerzos empresariales y tecnológicos se han visto especialmente recompensados en el ámbito del cine de animación, donde Filmax se ha convertido en la empresa europea de referencia. Pudimos hablar con él durante la promoción de P3K Pinocho 3000, la primera coproducción animada en 3D del Estudio, que ha sido dirigida por el canadiense Daniel Robichaud.


Daniel Robichaud, director de P3k Pinocho 3000 y Julio Fernández


Tras el éxito de El Cid. La leyenda, ¿qué supone para Filmax P3K Pinocho 3000?
J.F.: Así como El Cid. La leyenda era un proyecto enteramente nuestro, P3K Pinocho 3000 es un proyecto de otros que ha culminado en una ambiciosa coproducción internacional y, en concreto, en la película de animación en 3D más potente fuera de Hollywood. De modo que participar en ella es como la consolidación de Filmax Animation como una empresa puntera del sector, capaz de afrontar proyectos tan complicado como éste, que exigen superar numerosas dificultades financieras y creativas. Esta película demuestra nuestra capacidad para montar operaciones financieras de gran envergadura y para responder al desafío artístico y tecnológico de una superproducción de animación. En este sentido, nuestra satisfacción supera lo estrictamente personal o profesional, y nos permite sentirnos orgullosos de los profesionales de toda España que han participado en este proyecto.


¿Cuál ha sido la aportación de Filmax a la película?
J.F.: Hemos participado en todos los niveles del filme, desde el guión hasta el doblaje al castellano y la elaboración de la banda sonora. Pero, sobre todo, nos hemos encargado, a través de nuestra empresa Bren Entertainment, del modelado de algunos personajes, el diseño del atrezzo y los decorados, y de una parte de la animación de personajes. También ha sido decisiva la aportación de Filmtel, nuestra empresa de efectos especiales. En fin, hemos puesto a prueba todos los esfuerzos empresariales y tecnológicos que hemos desarrollado en la última década. Y pienso que el resultado ha sido espléndido, dentro de las limitaciones de un presupuesto que es diez veces menor que el de las superproducciones animadas de Hollywood.

Vamos, que sigue en pie su apuesta decidida por el cine de animación...
J.F.: Totalmente. Basta ver los proyectos que tenemos en marcha: la comedia paródica Donkey Xote, el anime español Gisaku —para la Exposición Universal de Tokio del año que viene—, la película en 2D Nocturna, con un estilo más de autor... En su día, Filmax decidió vencer la inercia de muchos estudios de animación españoles hacia la subcontratación de servicios o hacia la producción de series de animación —la mayoría de ella realizada en países orientales a precio de derribo—, y lanzarse a la realización de largometrajes de animación para el cine, de gran calidad y con proyección internacional. Algo parecido a lo que hemos hecho en el ámbito del cine de terror con la Fantastic Factory. Después de debutar modestamente con Goomer —que ganó el Goya a pesar de sus limitaciones—, triunfamos con El Cid. La leyenda, que también ganó el Goya, y que está teniendo una distribución internacional sin precedentes en el cine español. Baste decir que en Estados Unidos se estrena el próximo octubre en más de 1.000 salas y que ya se han vendido allí 600.000 copias de su banda sonora. Aquí en España se han vendido más de 50.000 copias, algo también insólito. En fin, veremos que pasa ahora con P3K Pinocho 3000, que inicia esta semana su andadura nacional e internacional. Pero cada paso que damos nos confirma que el cine de animación es un sector imparable. Ahora lo que falta es que los poderes públicos y más empresas se den cuenta de que estamos ante un fenómeno cultural irreversible y de gran magnitud económica. No olvidemos que muchas de las películas más taquilleras del mundo son de animación. Además, cada película de animación es un proyecto empresarial distinto que mueve a su alrededor muchas cosas: libros, discos, merchandising de todo tipo, posibles subproductos fílmicos o televisivos...

En estos resultados, ¿hasta qué punto ha influido la sólida estructura empresarial que ha desarrollado Filmax en la última década?
J.F.: Ha sido decisiva. El nivel de integración que tiene hoy el Grupo Filmax lo convierte casi en un modelo mundial. Se acerca mucho a lo que es un Estudio de Hollywood e, incluso, está más integrado si cabe que la mayoría de ellos. Ahora mismo, abarcamos todas las áreas del negocio: producción de ficción y animación, distribución nacional e internacional, márketing, exhibición, tecnología de postproducción, música, vídeos... Este nivel de integración ofrece más garantías de éxito, pues cuentas en cada área con el asesoramiento de profesionales especializados. Por otra parte, para ser capaces de financiar y acabar con éxito productos de esta envergadura y calidad, se necesita esta perspectiva de seguridad y de control. Además, este es el modo de llegar a acuerdos con otros grandes estudios del mundo. Un productor independiente, centrado exclusivamente en la producción de una película, tiene pocas posibilidades de éxito y puede provocar que la productora muera con el propio proyecto. Esto, desgraciadamente, está pasando mucho.

¿Qué tal ha funcionado la coproducción con los estudios canadienses y franceses?

J.F.: Bueno, ha tenido sus momentos buenos y sus momentos malos, como sucede en cualquier matrimonio. Pero ha culminado muy satisfactoriamente. En estas relaciones hay que tener talento y talante, y una gran generosidad a la hora de hacer concesiones, sobre todo en proyectos de animación, que exigen años de colaboración y la coordinación de equipos humanos muy grandes. Además, con esas concesiones mutuas, las películas suelen ser más globales e internacionales. Quizás no alcanzas un 10 para un país concreto, pero sí un 7 para todo el mundo.

¿Es la internacionalización una de las claves de su éxito?
J.F.: Mi proyecto empresarial surge de la propia necesidad de romper los moldes del cine español, que nos impedían crecer. Desde el principio, preferimos apostar por el audiovisual español y aprovechar el hueco que había en el cine de género, un cine por el que están interesado los compradores internacionales, incluido Estados Unidos, que ahora mismo es nuestro primer comprador. De hecho, hemos llegado a acuerdos de distribución internacional con Paramount, Miramax, Fox y otras majors de Hollywood, lo que era impensable hace años para una empresa española. Pienso sinceramente que la historia recogerá este momento del audiovisual español, como un paso en el que hay un antes y un después. Incluso, ya nos vamos acercando poco a poco a las grandes estrellas de Hollywood y vamos creando un star system español para el mundo. Por supuesto, respeto todo el cine de autor que se hace en España; pero debemos ser más ambiciosos y llenar esos espacios importantes que permiten que el cine español salga al mundo. Y nos encantaría que otras productoras españolas arriesgaran en esa línea pues, cuantas más se lancen más se consolida el sector y más competitivo és. Además, de ese modo el talento puede tener más movilidad y se puede aprovechar mejor el talento ajeno. Por ejemplo, sería estupendo que Bren Entertainment, nuestra factoría de 3D, reciba encargos de otras productoras. Es el único modo de dar el salto cuantitativo y cualitativo a producciones de 30 o 40 millones de dólares, equiparables a las que hacen en Hollywood.

Perfil 
Julio Fernández compró Filmax en 1983, y desde entonces es su presidente y alma mater. Su visión global del audiovisual le ha llevado a convertir Filmax Entertainment en uno de los mayores holdings audiovisuales del sector, que abarca desde la producción de películas hasta su distribución y exhibición. Es el creador de dos secciones especiales relacionadas con el cine de género —Filmax Animation y Fantastic Factory—, así como de diversas empresas de servicios, como Filmtel o Filmax Records. Además de otros muchos cargos, es Vicepresidente de la FAPAE, la Federación de los Productores Audiovisuales Españoles, y Consejero de la Junta de EGEDA, la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales. El años pasado fue condecorado con la Medalla Castelao de la Xunta de Galicia.