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¿Cuál ha sido la aportación de Filmax a la película?
J.F.: Hemos participado en todos los niveles
del filme, desde el guión hasta el doblaje al castellano y la elaboración
de la banda sonora. Pero, sobre todo, nos hemos encargado, a través
de nuestra empresa Bren Entertainment, del modelado de algunos personajes,
el diseño del atrezzo y los decorados, y de una parte de la animación
de personajes. También ha sido decisiva la aportación de
Filmtel, nuestra empresa de efectos especiales. En fin, hemos puesto a
prueba todos los esfuerzos empresariales y tecnológicos que hemos
desarrollado en la última década. Y pienso que el resultado
ha sido espléndido, dentro de las limitaciones de un presupuesto
que es diez veces menor que el de las superproducciones animadas de Hollywood.
Vamos, que sigue en pie su apuesta decidida por el cine de animación...
J.F.: Totalmente. Basta ver los proyectos que tenemos
en marcha: la comedia paródica Donkey Xote, el anime español
Gisaku —para la Exposición Universal de Tokio del
año que viene—, la película en 2D Nocturna,
con un estilo más de autor... En su día, Filmax decidió
vencer la inercia de muchos estudios de animación españoles
hacia la subcontratación de servicios o hacia la producción
de series de animación —la mayoría de ella realizada
en países orientales a precio de derribo—, y lanzarse a la
realización de largometrajes de animación para el cine,
de gran calidad y con proyección internacional. Algo parecido a
lo que hemos hecho en el ámbito del cine de terror con la Fantastic
Factory. Después de debutar modestamente con Goomer —que
ganó el Goya a pesar de sus limitaciones—, triunfamos con
El Cid. La leyenda, que también ganó el Goya, y
que está teniendo una distribución internacional sin precedentes
en el cine español. Baste decir que en Estados Unidos se estrena
el próximo octubre en más de 1.000 salas y que ya se han
vendido allí 600.000 copias de su banda sonora. Aquí en
España se han vendido más de 50.000 copias, algo también
insólito. En fin, veremos que pasa ahora con P3K Pinocho 3000,
que inicia esta semana su andadura nacional e internacional. Pero cada
paso que damos nos confirma que el cine de animación es un sector
imparable. Ahora lo que falta es que los poderes públicos y más
empresas se den cuenta de que estamos ante un fenómeno cultural
irreversible y de gran magnitud económica. No olvidemos que muchas
de las películas más taquilleras del mundo son de animación.
Además, cada película de animación es un proyecto
empresarial distinto que mueve a su alrededor muchas cosas: libros, discos,
merchandising de todo tipo, posibles subproductos fílmicos o televisivos...
En estos resultados, ¿hasta qué punto ha influido
la sólida estructura empresarial que ha desarrollado Filmax en
la última década?
J.F.: Ha sido decisiva. El nivel de integración
que tiene hoy el Grupo Filmax lo convierte casi en un modelo mundial.
Se acerca mucho a lo que es un Estudio de Hollywood e, incluso, está
más integrado si cabe que la mayoría de ellos. Ahora mismo,
abarcamos todas las áreas del negocio: producción de ficción
y animación, distribución nacional e internacional, márketing,
exhibición, tecnología de postproducción, música,
vídeos... Este nivel de integración ofrece más garantías
de éxito, pues cuentas en cada área con el asesoramiento
de profesionales especializados. Por otra parte, para ser capaces de financiar
y acabar con éxito productos de esta envergadura y calidad, se
necesita esta perspectiva de seguridad y de control. Además, este
es el modo de llegar a acuerdos con otros grandes estudios del mundo.
Un productor independiente, centrado exclusivamente en la producción
de una película, tiene pocas posibilidades de éxito y puede
provocar que la productora muera con el propio proyecto. Esto, desgraciadamente,
está pasando mucho.
¿Qué tal ha funcionado la coproducción con los estudios
canadienses y franceses?
J.F.: Bueno, ha tenido sus momentos buenos y sus momentos
malos, como sucede en cualquier matrimonio. Pero ha culminado muy satisfactoriamente.
En estas relaciones hay que tener talento y talante, y una gran generosidad
a la hora de hacer concesiones, sobre todo en proyectos de animación,
que exigen años de colaboración y la coordinación
de equipos humanos muy grandes. Además, con esas concesiones mutuas,
las películas suelen ser más globales e internacionales.
Quizás no alcanzas un 10 para un país concreto, pero sí
un 7 para todo el mundo.
¿Es la internacionalización una de las claves de
su éxito?
J.F.: Mi proyecto empresarial surge de la propia necesidad
de romper los moldes del cine español, que nos impedían
crecer. Desde el principio, preferimos apostar por el audiovisual español
y aprovechar el hueco que había en el cine de género, un
cine por el que están interesado los compradores internacionales,
incluido Estados Unidos, que ahora mismo es nuestro primer comprador.
De hecho, hemos llegado a acuerdos de distribución internacional
con Paramount, Miramax, Fox y otras majors de Hollywood, lo que
era impensable hace años para una empresa española. Pienso
sinceramente que la historia recogerá este momento del audiovisual
español, como un paso en el que hay un antes y un después.
Incluso, ya nos vamos acercando poco a poco a las grandes estrellas de
Hollywood y vamos creando un star system español para
el mundo. Por supuesto, respeto todo el cine de autor que se hace en España;
pero debemos ser más ambiciosos y llenar esos espacios importantes
que permiten que el cine español salga al mundo. Y nos encantaría
que otras productoras españolas arriesgaran en esa línea
pues, cuantas más se lancen más se consolida el sector y
más competitivo és. Además, de ese modo el talento
puede tener más movilidad y se puede aprovechar mejor el talento
ajeno. Por ejemplo, sería estupendo que Bren Entertainment, nuestra
factoría de 3D, reciba encargos de otras productoras. Es el único
modo de dar el salto cuantitativo y cualitativo a producciones de 30 o
40 millones de dólares, equiparables a las que hacen en Hollywood.
Perfil
Julio Fernández compró Filmax en 1983, y desde entonces
es su presidente y alma mater. Su visión global del audiovisual
le ha llevado a convertir Filmax Entertainment en uno de los mayores holdings
audiovisuales del sector, que abarca desde la producción de películas
hasta su distribución y exhibición. Es el creador de dos
secciones especiales relacionadas con el cine de género —Filmax
Animation y Fantastic Factory—, así como de diversas empresas
de servicios, como Filmtel o Filmax Records. Además de otros muchos
cargos, es Vicepresidente de la FAPAE, la Federación de los Productores
Audiovisuales Españoles, y Consejero de la Junta de EGEDA, la Entidad
de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales. El años
pasado fue condecorado con la Medalla Castelao de la Xunta de Galicia.
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