Belén Rueda: “Ya no tengo miedo a la muerte”

                                                                                          Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN

Tras una amplísima experiencia televisiva, Belén Rueda triunfó en 2004 gracias a su interpretación en Mar adentro, de Alejandro Amenábar, que le valió el Goya y la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) a la Actriz Revelación. Ahora, mientras interpreta la obra teatral Closer, confirma sus cualidades para el cine en El orfanato.

¿Qué es lo que más le ha gustado del personaje de Laura?

Que es complejo y completo. Es una mujer normal, pero que comienza la película afrontando un cambio de vida radical. Además, en su evolución como personaje, su principal virtud, la determinación, se convierte en su principal enemigo. Hasta que comprueba en sí misma cómo la condición humana causa más terror que las cosas externas.

¿Pasó miedo durante el rodaje?

Me ha asustado sobre todo rodar lejos de mi hogar, de mis cosas. También he tenido ocasión de hablar con todo el equipo de temas poco habituales, como la muerte, las angustias, las depresiones, la desaparición de seres queridos... Aunque intento dejar al personaje en el set de rodaje, todos esos temas me han marcado emocionalmente.

¿De qué tiene usted miedo?

Uhmmm... Quizá a perder la salud, que es muy importante para hacer cualquier cosa. Ya no tengo miedo a la muerte; pero sí temo a la enfermedad, sobre todo por la incertidumbre que te genera.

¿Fue dura la caracterización?

Bastante, pues mi personaje está psicológicamente entre la cordura y la locura. Y eso se subraya con la fotografía, la ambientación, el vestuario, el maquillaje... De hecho, se aprecia cómo mi personaje se deteriora físicamente a lo largo del filme. Él tiene un objetivo fijo, y lo demás no le importa nada.

Parece ser que en algunas secuencias recibió ovaciones del equipo.

Es verdad, pero no tiene importancia. Es como cuando, viendo esta misma película, te ríes para desatar la tensión. En los rodajes también pasa. Todo el equipo artístico y técnico está concentrado y metido en situación, y los actores somos como la guinda que culmina el trabajo de todos ellos. Por eso aplauden, para liberar todo esa implicación emocional en la película.

Tras esta nueva experiencia cinematográfica, ¿ve la televisión con cierto desdén?

Para nada. En contra de tantos, pienso que la televisión no es un género menor. De hecho, tiene algunas cosas muy buenas. De hecho, yo he podido hacer cine por la televisión.

¿Qué tal con Juan Antonio Bayona?

Muy bien. Es un director que te engancha desde que le conoces. Sabe mucho de cine y, si le preguntas algo, siempre te da una referencia externa y otra propia. Además, durante el rodaje da mucha libertad a los actores. Eso es muy cómodo para nosotros: te da seguridad por lo que sabe y por lo que te deja hacer.

¿Cuál es su escena favorita de la película?

Pues, quizá, la escena en el sótano, que fue muy especial, sobre todo por el silencio extremo en que se rodó. Hasta los pocos ruidos que se oían eran perfectos. También me gusta mucho una escena con Fernando Cayo, nada más irse los mediums. En ella se ve muy bien cómo se separan los caminos de Laura y de Carlos.

Parece ser que el director le dio numerosos sustos durante el rodaje.

Es verdad. Quizá el peor de todos tuvo lugar durante el rodaje en Barcelona. Hacía un calor tremebundo y todos estábamos cansados, pues nos levantábamos a las cinco de la mañana. En una escena, yo estaba tumbada en la cama, inmovilizada con la escayola. Y, como se retrasaba la iluminación, me quedé profundamente dormida. Juan Antonio se dio cuenta y puso la cámara muy cerca de mis rostro para filmar cómo me despertaba violentamente. Entonces dio un golpe tremendo y yo, claro, pegué un bote. La toma quedó fenomenal, pero yo no pude seguir con la interpretación, pues me dio mucha vergüenza la situación.

Jerónimo José Martín

 

Crítica de El orfanato
Entrevista a Juan Antonio Bayona
Otros textos publicados: Actualidad Cine