Dennis Gansel: “La gente busca nuevos ideales, sobre todo los jóvenes”

                                                                                          Por JUAN ORELLANA

Dennis Gansel (Hannover, 1973) dirigió varios cortos y una discreta comedia antes de triunfar con Napola, sobre las elitistas escuelas juveniles nazis. Ahora consolida su carrera con La Ola, sobre la que pudimos hablar con él en Madrid.


 

¿Tras la caída de las ideologías aumenta el riesgo de nuevos totalitarismos?

Quizá sí. La desaparición del comunismo y la actual crisis del capitalismo han generado un vacío ante el que la gente busca nuevos ideales, sobre todo los jóvenes. Quizá esto explica el éxito de Obama, del movimiento verde, de la antiglobalización… Pero nadie sabe muy bien en qué consiste ese cambio ansiado. Y, de hecho, sus contenidos no tendrían por qué degenerar hacia una dictadura de derechas o fascista. Pero, ciertamente, en este contexto, cabe el riesgo de que surja una persona muy carismática y totalitaria, que gane adeptos entre la gente más afectada por ese vacío moral.

 

En su filme, se entregan más a La Ola los chicos con más carencias afectivas familiares. ¿Por qué?

Todos buscamos lo que no tenemos en casa. Y ciertos grupos dan protección y seguridad a quienes sufren una mala situación familiar. Por eso, las personas con estructuras familiares frágiles están más expuestas a las tiranías, aunque, en realidad, pueden atraer a todo el mundo, incluso de diferentes estratos sociales. Basta ver lo que pasa en Rusia con Putin.

¿Por que el final no se ciñe a los hechos reales?

Primero mostramos la película con el final real, menos trágico. Y nos dimos cuenta de que a muchos espectadores le gustaba la iniciativa del profesor. Así que subrayamos nuestra denuncia mostrando hasta dónde podría llegar su actitud.

¿Cómo ve usted el panorama educativo en occidente?

Sólo puedo hablar desde mi propia experiencia. Fui muy mal estudiante hasta cuarto de la ESO. Luego empecé a mejorar. Pienso que, en la actualidad, la educación está muy alejada de la realidad. Yo nunca he aprendido a leer un contrato de arrendamiento. Tampoco me enseñaron a fomentar el amor por el cine, aunque sí obligaban a dibujar zapatillas de deporte. Creo que la misión de los colegios debería ser descubrir qué talentos e intereses tienen sus estudiantes para ayudarles a que aprendan realmente más.

Juan Orellana

 

Crítica de La ola
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