| José Luis López Vázquez :“Muchas gracias a todas las personas que se acuerdan de mí, los premios me rejuvenecen” |
Por
JAVIER GARCÍA |
José Luis López Vázquez ha recibido la última Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos en Madrid. El óptimo actor madrileño, habitual del género de la alta comedia en el cine y en el teatro, se muestra ante nosotros tremendamente feliz ante otro reconocimiento más, de la industria del cine. Muchos son los premios que alaban al intérprete, tras una larga trayectoria admirada por la crítica, y aplaudida con enorme cariño por todo tipo de público. El inigualable actor continúa siendo un hombre tímido, sensible y tremendamente cariñoso que nos confiesa que la experiencia adquirida no aporta hoy ninguna ventaja ante el ofrecimiento de nuevos papeles: “Prefiero la inocencia de cuando empezaba en la profesión”. |
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Y luego vinieron las ofertas del cine con Pedro Lazaga y los Ozores L. V.: Pues sí. Me empezaron a llamar, y ya sin parar de trabajar. Me ofrecían papeles con Gracita Morales. Fui desarrollando una bis cómica que me preocupé de cultivar con el tiempo. Luego, me sorprendió que me ofrecieran papeles más serios, porque no sabía si tenía la suficiente capacidad para interpretarlos. Me divertía más buscando la jocosidad de las cosas, las risas y las bromas en mis personajes. ¿Se acuerda de alguna anécdota? L. V.: Cuando me llamó Carlos Saura para hacer Peppermint frappé, yo no entendía nada del personaje, pero el equipo era sensacional. Los primeros días fueron de tanteo, nos dijeron que íbamos a rodar en inglés, pues en inglés; y en una escena del rodaje, al entrar Alfredo Mayo en la oficina donde se encontraba mi personaje, me habló en inglés "Good morning", y todo aquello nos produjo un ataque de risa, todos reíamos, se reía Gerarda (Geraldine Chaplin), se reía el propio Alfredo, y nos reíamos todos; tuvimos que rodar toda la película en español. La experiencia que tiene hoy, ¿le aporta alguna ventaja para conseguir ciertos papeles? L. V.: Creo que no, prefiero la inocencia de cuando empezaba en la profesión; porque ya no depende de mí… ahora me llaman, y me dicen que quieren trabajar conmigo; es algo que no puedo explicar, pero que es muy gratificante que me lleguen los personajes de esta manera. Estar a gusto en la piel de un personaje tiene que llenarle a uno de satisfacción, ¿en qué papeles se ha sentido más cómodo? L. V.: Sin duda, con los buenos papeles. Prefiero los papeles que dibujan al ser humano. Me encantaba trabajar en las películas de Berlanga, eran unos personajes disparatados. Yo no creo en la improvisación, Mariano Ozores nunca me decía ¡corten!, porque me confesaba que al terminar la escena, siempre esperaba algo más de mí, cosas, que según Ozores eran de vital importancia en el resultado final de la película. Si tuviera que regalar una película suya a sus amistades, ¿cuál sería? L. V.: Me dices, que ¿si yo tuviera que regalar una película mía?, que yo no tengo ninguna en casa, regalaría Mi querida señorita; porque estoy convencido que si se hubiera invertido algo más, y pudiéramos rodarla en aquél momento con más especialización, el resultado sería más convincente. ¿Qué le apasiona de la vida de antes, y la de ahora? L. V.: La verdad es que no he tenido tiempo de hacer grandes cosas, siempre he estado trabajando. Ahora sí que soy feliz, estoy satisfecho de mi trabajo, ya sea malo o bueno, eso, creo que lo tiene que decir el público; sigo trabajando. Un paseo por la playa con una bonita puesta de sol es algo maravilloso. Acaba de filmar una película, cuénteme algo de su personaje L. V.: Mi personaje es un abuelo, un hombre mayor con un grupo de ocupas que montan una juerga monumental. Ray García es el director de Cuba libre, que se estrenará este año. Javier Gurruchaga está entre el reparto. Me lo he pasado francamente bien, me he encontrado con un grupo muy unido. Y también he rodado en Gijón la serie Vientos de agua, con actores estupendos como Héctor Alterio y su hijo Ernesto. La serie es de Juan José Campanella. ¿Qué desea para este nuevo año? L. V.: Tranquilidad, paz y felicidad para todos. Alegría, orden y paciencia con nuestros semejantes. Sobretodo, mucha energía y salud para el 2006.
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