Juan Antonio Bayona : “En todas las películas de terror hay mucho de superación”

                                                                                          Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN


 

Más de seis semanas al frente de la taquilla española confirman el tirón popular de El orfanato, la película seleccionada por la Academia Española de Cine para competir por el Oscar al mejor filme en lengua no inglesa. Un brillante primer tramo del largo recorrido de premios y éxitos comerciales que esperan a este primer largometraje de Juan Antonio Bayona; una película casi íntegramente española, que se va a estrenar próximamente en Estados Unidos y será objeto de un remake producido por Hollywood. Hemos podido hablar con este joven cineasta, nacido en Barcelona en 1975, graduado en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC) y autor hasta ahora de los premiados cortometrajes Mis vacaciones y El hombre esponja, y de diversos videoclips para OBK, Fangoria y Ella Baila Sola.

 

¿Cómo lleva el éxito de tu película?

Como puedo. La verdad es que no me lo esperaba. Para mí ya es un premio que la película se haya estrenado, se vaya a ver en todo el mundo, le guste a la gente y a la crítica, esté preseleccionada para el Oscar...

¿Cree que tiene posibilidades de cara al Oscar?

No me hago ilusiones, pues mi película tendrá que competir con otras muy buenas de todo el mundo, y será dificilísimo que esté entre las nominadas. De todas formas, la simple preselección por la Academia es ya una oportunidad alucinante para un director novel y un equipo técnico plagado de primerizos. Yo, desde luego, intento mantenerme ajeno al éxito de mi película; aunque, claro, no siempre puedo lograrlo.

¿Cómo se gestó este proyecto?

Lo primero fue el guión de Sergio G. Sánchez, que llegó a mis manos, y me encantó. Hablé con él, y le puse en contacto con Guillermo del Toro, al que yo había conocido en el Festival de Sitges. Y todo vino rodado.

Su película da mucho miedo.

Sobre todo, miedo a la separación… Los personajes tienen miedo a estar solos. Por eso, la puesta en escena insiste en dejarlos solos, sobre todo a la protagonista. Me interesaba subrayar ese tipo de miedos, que son muy reconocibles por cualquier espectador.

¿Sintió usted miedo durante el rodaje?

En todas las películas de terror hay mucho de superación; de esa superación que nos agobia cuando somos niños. Así que, durante el rodaje, pasé miedo por las responsabilidades que tenía que superar, que eran muchas, sobre todo teniendo en cuenta la entidad de la producción y la juventud del equipo. Era una presión muy grande, uno de esos temores que te hacen regresar a la infancia.

 

 

 

¿Le costó amoldarse a los cánones del género de terror?

No he rehuido los lugares comunes, pero, en cierto modo, me evado de ellos, pues, en mi película, esos tópicos están en la mente de la protagonista. El guión me ha permitido afrontar el desafío de matizar dos historias y dos miradas paralelas, una realista y otra no. Además, la trama realista es mucho más dura que la de fantasmas, pues se centra en un personaje que elige la locura en vez de la realidad.




 

Tardaría bastante en encontrar la casa donde han rodado.

Un montón. Buscamos por todo Asturias hasta dar con ella. Necesitábamos credibilidad en los escenarios naturales. Y esta casa nos ofrecía cuatro fachadas muy diferentes, que dieron mucho juego durante el rodaje. De modo que pudimos conseguir que, en la película, la casa tenga vida propia y sea un personaje más.

¿Los interiores son también de la casa real?

No, los intentamos aprovechar, pero era imposible. Así que los reconstruimos en plató, siguiendo bastante la propia decoración de la casa original.

¿Pasó algún hecho extraño durante el rodaje?

La verdad es que nos metimos tanto en la atmósfera terrorífica de la película, que la gente empezó a sentir cosas raras. Por ejemplo, un técnico grabó unos sonidos extraños, que no logramoss identificar con nada de lo que habíamos empleado. Y también nos mosqueaba bastante una ventana, situada en una zona poco accesible de la casa, que aparecía abierta o cerrada según le daba la gana. Así que, durante la fiesta de final de rodaje, que celebramos en la casa, nadie se atrevía a ir solo al lavabo. (Risas).

¿Qué tal con Belén Rueda?

Genial, es una gran actriz. Me pasé todo el rodaje dándole sustos…

¿Cómo es eso?

Sí, para mantenerla en ambiente... (Risas). Aunque no hubo que asustarla mucho, pues estuvo muy metida en la historia desde el primer momento.

No ha elegido a unos actores demasiado conocidos.

Fue premeditado, porque incluso Belén es un rostro nuevo para el cine. Necesitaba a actores poco vistos, que no distrajeran al espectador y lo metieran de lleno en la historia.

Pero no deja de ser arriesgado optar por Belén Rueda, teniendo en cuenta su enorme popularidad televisiva.

Sin duda. Pero, en su caso, era todo un desafío para mí presentarla al espectador en un registro totalmente distinto a los habituales.

En todo caso, confirma que la televisión se ha convertido en la principal cantera de actores para el cine.

Sobre todo en los últimos diez años. Las escuelas de interpretación son muy importantes para los actores, pero también es vital su continuidad dentro de la industria a través de la televisión. Es un fenómeno muy positivo, que multiplica las opciones de cásting.

¿Cómo ve el cine español actual?

En España tenemos muy buenos profesionales en todos los ámbitos cinematográficos. Pero echo en falta un poco más de inquietud y de criterio dramático entre los directores.

Tampoco abundan los buenos guionistas…

Es verdad, pero ése es un problema generalizado, que padece todo el mundo, empezando por Hollywood.

Jerónimo José Martín