| MIchael Winterbottom : “Me encanta tomar la cámara y echarme a rodar” |
Por
JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN |
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¿Cómo surgió este proyecto? Pues a través de Brad Pitt, que leyó el libro de Mariane, adquirió sus derechos y en abril de 2006 me propuso dirigir su adaptación cinematográfica. ¿Le gustaba su estilo? Eso me dijo: que mi forma de rodar le gustaba y que le parecía muy adecuada para esta historia. ¿Usted aceptó rápidamente? Sobre la marcha, pues me permitía reescribir el guión que tenían y comenzar a rodar ese mismo verano. Hay que aprovechar estas ocasiones, pues no es nada habitual que un proyecto así se pueda culminar tan rápidamente. A veces pueden pasar 18 meses desde que firmas un proyecto hasta que comienzas a rodar. ¿Qué tal con Angelina Jolie? Muy bien, sobre todo porque es muy amiga de Mariane y la conoce muy bien. Incluso se parecen físicamente. Además, Mariane quería que Angelina la interpretara, y ésta quería hacerlo. Conocí a las dos en Namibia, durante tres días que estuvimos en el desierto. Enseguida me di cuenta de la sintonía que había entre ellas. ¿En qué temas? En muchos. Por ejemplo, en su modo de enfocar la familia y el trabajo, y en el modo de compaginar ambos. De eso hablaron mucho. ¿Entonces no tuvo problemas con su estrella? Ninguno. En realidad, ni siquiera me dio tiempo a plantearme la posibilidad de tenerlos, pues comenzamos el rodaje sobre la marcha. Quizá habría tenido problemas con Jennifer Aniston (risas). Pero Angelina se portó durante el rodaje como una actriz más, estuvo muy cariñosa con todos los actores y no actores, y ni siquiera empleó una roulotte especial para ella. ¿Brad Pitt tampoco interfirió mucho? Nada. Me insistía constantemente en que era mi película. Estuvo con nosotros durante gran parte del rodaje en India, pero no como productor, sino como esposo de Angelina y padre de sus hijos. De hecho, su principal misión allí fue cuidar de los niños. ¿Cómo fue el rodaje en Pakistán? Un poco surrealista. Yo ya había rodado allí ocho o nueve veces. Pero esta vez era diferente, pues la historia de Danny Pearl era muy conocida, y Angelina Jolie también. Fui con un pequeño equipo tres semanas antes del inicio oficial del rodaje, cuando aún no teníamos la autorización oficial para rodar. Rodamos todo lo que pudimos en los parajes reales, por si acaso luego no nos dejaban.
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¿No pasaron más momentos de inseguridad? La verdad es que no, aunque los dos actores norteamericanos de la película, Dan Futterman y Will Patton, estaban muy nerviosos con lo de rodar en Karachi. En Dubai, donde esperaban noticias, todo el mundo les decía que no debían rodar allí, y hasta les pusieron dos guardaespaldas de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos. Luego hacíamos bromas, porque lo realmente peligroso era salir por Karachi con esos dos guardaespaldas. Por cierto, ¿por qué eligió a Dan Futterman como protagonista? Porque es un gran actor y, además, porque también es escritor. Él fue el guionista de Truman Capote. De modo que le costaba menos que a otros actores meterse en la piel de Danny Pearl. Casi no tenía que interpretar. Su película resultará incómoda tanto para los fundamentalistas islámicos como para Bush y sus seguidores... Bueno, es que, en mi opinión, hay terrorismo en uno y otro bando. Para mí, la política de choque que está desarrollando el gobierno estadounidense eleva los niveles de violencia en similar medida que los ataques terroristas de Al Qaeda. Ambos tienen su parte de culpa en esta espiral de odio. De hecho, sus palabras suelen ser bastante parecidas, tanto en su texto como en su tono. ¿Se ha exhibido el filme en Pakistán o en otro país árabe? Oficialmente, todavía no. Me consta que, en Pakistán, lo ha visto mucha gente por internet. Intentamos hacer allí una premiere, coincidiendo con la presentación de la película en Cannes. Pero la cosa se complicó políticamente, y no pudimos hacerlo. En todo caso, la película, como en todos lo países, provocará allí opiniones para todos los gustos. ¿Cree que el público se identificará con la actitud heroica de Mariane? La ventaja de rodar una historia real es que no tienes que justificar las reacciones de ningún personaje, aunque a ti no te gusten. Mariane reaccionó ante la muerte de su marido como hemos descrito en la película. Es decir, con las emociones muy controladas hasta la confirmación de su muerte, en la que estalló dentro de ella esa reacción casi animal. ¿Es usted un director más de rodaje y montaje que de guión? No sé. El guión es importante, pero se expande mucho durante el rodaje, sobre todo rodando como yo ruedo: cámara en mano y con mucho margen para la improvisación de los actores y no actores. Así que, después de rodar, hay que reescribir el guión en el montaje, donde las 200 horas de filmaciones se reducen a 110 minutos. Usted es un director muy versátil. ¿Qué género prefiere? Me interesan más las historias concretas que los géneros. No soy de esos directores que están como abducidos por una fórmula concreta de hacer cine. De todas formas, si tuviera que elegir un género, el que más me gusta es el road-movie. Me encanta eso de meter una cámara en un coche, y echar a rodar a ver qué pasa. ¿Qué proyectos tiene? Acabo de rodar en Italia una película de intriga titulada Génova. Ahora mismo, estoy rodando en Inglaterra una TV-movie, Seven Days, sobre cuatro niños que tienen a sus padres en la cárcel. Lo comencé a rodar hace cinco años, y ahora he vuelto a rodar su modo de vida y cómo les afecta la ausencia de sus padres. Dentro de unos meses, comenzaré a rodar Murder in Samarkand, una comedia negra sobre la tortura en Uzbekistán. Jerónimo José Martín
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