Spike Lee: “Me siento un director independiente también en una superproducción con estrellas”

                                                                                          Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN


Spike Lee lideró hace dos décadas el cine afroamericano, con filmes como Nola Darling, Haz lo que debas, Malcolm X o La marcha del millón de hombres. Y después ha sufrido unos cuantos años muy irregulares, con numerosas producciones televisivas y diversas películas más bien minoritarias y sin el vigor de su primera época. Pudimos hablar con él durante su reciente estancia en Madrid, en la que rompió —o potenció, según se mire— su imagen de director trasgresor con una inmensa cruz pectoral y unas chillonas zapatillas rojas con los colores y las estrellas de la bandera de Estados Unidos.


Spike Lee da órdenes a Clive Owen durante el rodaje de Plan Oculto


Aunque es un thriller, en su película hay bastantes elementos socioculturales. ¿Son aportaciones suyas al guión?

S. L.: Sí que he añadido algunos elementos socioculturales, como el videojuego violento, el sij acosado por la policía o varios comentarios incidentales sobre el racismo. También potencié el carácter multirracial del proyecto, delante y detrás de la cámara. En todo caso, he de decir que el guión de Russell Gewirtz era maravilloso, y que incluí esos detalles sin interferir en su estructura básica.

 



Soprende su crítica a la violencia en los videojuegos, cuando usted suele incluir bastante escenas de violencia en sus películas.

S. L.: En el cine, la violencia es más virtual que real, pues el espectador no la maneja, sino que la ve y la valora. Añadí esa secuencia con el agresivo videojuego 50 Cent y música de gangsta rap porque pienso influyen muy negativamente en la juventud afroamericana.

¿Es verdad que vio con el equipo diversas películas de los años 70?

S. L.: Durante los ensayos vimos bastantes películas y no sólo de esos años. Lo solíamos hacer al final del día, en plan reunión familiar, mientras nos tomábamos unas copas y nos conocíamos más a fondo.

¿Cítenos algunas de las películas que vieron?

S. L.: Vimos Tarde de perros, de Sidney Lumet; Marathon Man, de John Schlesinger; La huida, de Sam Peckinpah; El caso de Thomas Crown, de Norman Jewison; Sospechososhabituales, de Bryan Singer; Taxi Driver, de Martin Scorsese; Manhattan, de Woody Allen... En general, fueron películas de atracos a bancos y ambientadas en Nueva York.

Ha rodado muchas secuencias con varias cámaras a la vez. ¿Cómo ha influido en su cine sus trabajos publicitarios?

S. L.: En mis últimas cinco películas he rodado unas cuantas secuencias con varias cámaras a la vez. Y es verdad que en mi estilo ha influido el lenguaje publicitario y también mi experiencia con documentales. Todo ayuda al hacer una película.

¿Cómo ha conseguido contentar a tanta estrella?

S. L.: Bueno, Plan oculto es una película coral, pero su centro es el personaje de Denzel Washington. Y así lo he planteado, con la seguridad de que los demás personajes, aunque secundarios, tenían mucha entidad dramática y colmarían los deseos de todos los actores.

¿Y sus relaciones con el productor Brian Grazer?

S. L.: Todo el mundo me decía que íbamos a pelearnos a las primeras de cambio. Pero la verdad es que nos hemos llevado muy bien, y hemos quedado en repetir.

¿Qué ha quedado de todo aquel cine afroamericano que usted lideró en los años 80 y 90?

S. L.: Pues no lo sé muy bien. Lo que sí sé es que el cine afroamericano que estamos viendo ahora lo están haciendo los hijos de aquellos directores que empezamos hace 20 años con dos películas en el Festival de Cannes. De todas formas, no miro demasiado al pasado; me preocupan más los 20 años venideros.

¿Ha mejorado en estos años la situación de los afroamericanos en Hollywood?

S. L.: Quizá ha mejorado un poco, pero no demasiado. Sigue siendo muy difícil que un actor afromaericano encuentre buenos papeles. Y se sigue mostrando a la comunidad afroamericana sobre todo en comedias étnicas, ambientes de hip-hop y tramas sobre drogas.

¿Se siente más cómodo en las producciones independientes que en las superproducciones de Hollywood?

S. L.: Estoy cómodo en unas y otras, y de hecho me siento un director independiente también en una superproducción con estrellas. La verdad es que siempre me he llevado muy bien con la personas que he trabajado, y hay muy poca gente con la que haya tenido problemas. Y con éstos no he vuelto a trabajar.

¿Se ha debilitado su compromiso hacia el cine con el paso de los años?

S. L.: No sé si mi cine ha evolucionado mucho desde que empecé. Pero, desde luego, doy gracias a Dios todas las noches por haberme permitido trabajar en lo que me apasiona. Sobre todo, viendo a tanta gente que trabaja en cosas que no les gustan. Eso sí: nunca haría un cine exclusivamente escapista.

¿Su forma rápida de rodar potencia la frescura de los actores?

S. L.: Eso creo. Es una de las razones por las que ruedo con varias cámaras simultáneamente. A ningún actor le gusta estar cuatro horas declamando la misma frase. Además, todos quieren estar pronto en su casas, y yo también.

¿Qué echa de menos en el cine de Hollywood actual?

S. L.: Cuando yo era niño había mucha más variedad de películas. No había tantas secuelas, ni películas basadas en libros, ni nuevas versiones de series de televisión. Había más originalidad, y eso se ha ido perdiendo. Antes, los jefes de las productoras estaban dispuestos a correr más riesgos; ahora cuesta tanto rodar y vender una película que sólo apuestan por lo seguro.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

S. L.: Estoy terminando un documental sobre el paso del huracán Katrina por Nueva Orleáns. Se titulará Cuando se rompieron los diques, y afronta la llegada del huracán, la rotura de los diques, la destrucción de la ciudad, la tardía reacción del gobierno federal y las actuales labores de reconstrucción. Además, he intentado reflejar la riqueza cultural de esa ciudad, por la que han pasado españoles, franceses, esclavos..., y en cuyas calles nació el jazz.

Usted corrió los Sanfermines en Pamplona para un famoso anuncio. ¿Va a volver a correrlos?

S. L.: Esas machadas las haces cuando estás loco y soltero. Cuando estás casado y con dos hijos ni se te ocurre hacer esas tonterías.