Los girasoles ciegos |
Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI |
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Dirección: José Luis Cuerda. Intérpretes: Javier Cámara, Maribel Verdú, Carmen Losa, Irene Escolar, José Ángel Egido. Guión: José Luis Cuerda, Rafael Azcona. Productor: Emiliano Otegui, Javier Alén, José Luis Cuerda. Música: Lucio Godoy. Fotografía: Hans Burmann. Montaje: Nacho Ruiz Capillas. Distribución: Alta Films. De nuevo Cuerda parte de la literatura para adaptar libremente (muy libremente) a la pantalla un relato de la posguerra española. La versión cinematográfica viene a ser una síntesis de los cuatro cuentos de la obra original de Alberto Méndez. Pero es sólo eso: un punto de partida; porque Cuerda, a medias en el guión con Rafael Azcona, -a quien dedica la película-, emprende su personal recreación del clima y de la época. Se cruzan aquí –se superponen de forma algo atropellada- las historias originariamente separadas de: un “rojo” escondido en su casa, una mujer acongojada, un niño en el filo de la navaja, o un diácono con problemas de conciencia...es decir, ideología, religión y un miedo omnipresente que pone en peligro el pellejo de algunos y condiciona a todos la vida. Cuerda juega con un sólido reparto en el que destaca sobre todo Maribel Verdú; y, sentada la indiscutible conexión con los actores, el realizador se dedica a mimar la puesta en escena rescatando costumbres y viejas nostalgias, tales como la de cazar pajaritos, hacer zuecos a mano, o jugar con un teatrito de cartón piedra. La estética se apodera de la pantalla (espléndidas, la fotografía de Burmann y la banda sonora de Lucio Godoy) pero pierde el relato, que va trasformándose en un compendio de calamidades y penurias. Al empezar la película quedan bien claros los personajes y bien trazado el panorama. Todo muy claro, de una pieza. Y ese es tal vez el mayor problema de Los girasoles... de Cuerda: que sus situaciones y sus personajes son lineales; ni sorprenden, ni evolucionan. Mª José Sánchez Lerchundi
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