| Himalaya: Entre la realidad, la ficción y la supervivencia |
Por
JOSÉ LUIS PANERO |
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“También escritor y fotógrafo profesional, Valli retrata de forma conmovedora el relato, y su espiritualidad rebasa con mucho la media del cine contemporáneo”. Ambientada en la región de Dolpo, en el noroeste de Nepal, Tinle, el anciano más prominente de la aldea, recibe la noticia de que su hijo mayor, el jefe del pueblo, ha fallecido en un accidente. Este hecho trastoca la vida de los nepalíes, pues deberán elegir un jefe que se encargue de guiar a la anual caravana de yaks, que llevan la sal -único producto de valor que tienen- para intercambiarla por granos de trigo en los pueblos de las llanuras. Tinle es el encargado de la elección, y a pesar de que Karma es el joven con más pericia para este viaje, Tinle se opone pues lo acusa de la muerte de su hijo.
También escritor y fotógrafo profesional, Valli retrata de forma conmovedora el relato, y su espiritualidad rebasa con mucho la media del cine contemporáneo. La potencia realista que se desprende del filme, la fuerza de las imágenes, y el volumen de la banda sonora, logran que el espectador se adentre en los entresijos de la desventura humana. Todo ello gracias a capacidad de sus protagonistas de resistir frente a la adversidad, de sus convicciones, de sus creencias y también de sus necesidades. Así pues, se asiste a una procesión de sensaciones espectacular, donde se comprueba cómo a través de pequeños gestos reveladores los personajes transmiten su temores, sus dolores, sus alegrías por los pequeños logros, y su capacidad para liderar a una comunidad entera y vencer con energía y entusiasmo su desánimo. Aunque a ratos pesimista y arrítmica, el balance de esta fábula oriental es positivo, pues entre sus grandes virtudes destacan el alto grado de compromiso sobre la trascendencia y su elogiosa visión sobre la familia.
José Luis Panero
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