Millennium. Los hombres que no amaban... * * * |
Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI |
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Ver no es imaginar, evidentemente; era fácil equivocarse y defraudar a los millones de lectores que ya le habían puesto rostro a los personajes. El reparto, pues, en este caso parecía sustancial, clave, determinante. Pero un concienzudo trabajo de selección (Noomi Rapace a la cabeza) ha dado sus frutos y esa dificultad inicial se convirtió finalmente para Millenium... en una de sus bazas principales; si hablamos de Cine, captar el imaginario colectivo es desde luego otra forma más de arte. Eso en cuanto al cuidado y eficaz reparto. El guión también sabe destacar (y mejorar a veces) lo sustancial del (a ratos insustancial) relato original: está trabajado, es ágil y, dentro de las limitaciones de partida, tiene buenos diálogos. Se ve y “se oye” bien. Otra ventaja añadida y nada menor viene a ser su factura, su apariencia: siendo una gran producción rodada con sobriedad, no descuida su fachada adecuadamente sueca y a ratos (en las escenas familiares) hasta próxima a la estética Bergman (¿conscientemente?); Niels Arden Oplev, el director, ha hecho su carrera en televisión, en la pantalla grande apenas acaba de estrenarse; pero está claro que tiene gusto y lleva la puesta en escena al terreno que conviene (la modernidad y el clasicismo los casa bien). ¿Estamos ante una gran película? Decididamente no; es hábil, eso sí, interesante y mucho más certera de lo predecible; pero –como la novela- el final resulta desmelenado, se desbarata y deja ver con demasiada certeza su fidelidad a un filón que, por supuesto, promete. Es el lastre que ha de afrontar; pero si Larsson levantara la cabeza la bendeciría, francamente. Mª José Sánchez Lerchundi
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