Millennium. Los hombres que no amaban... * * *

                                                      Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI 



Título Original: Män som hatar kvinnor. Año: 2009. Suecia. Intriga. 152 min. Director: Niels Arden Oplev. Guión: N. Arcell y R. Heisterberg, según la novela de Stieg Larsson. Intérpretes: Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Lena Endre, Sven-Bertil Taube, MarikaLagercrantz, Ingvar Hirdwall, Björn Granath... Fecha de estreno en España: 29 mayo 2009. Argumento: La joven Harriet desapareció hace cuarenta años de la mansión familiar del poderoso clan Vanger. Su cuerpo nunca se encontró, sin embargo su tío está convencido de que fue asesinada y de que el asesino es un miembro de su propia familia. Contrata al periodista Mikael Blomkvist, que dirige una publicación, “Millennium”, dedicada a destapar corruptelas. Mikael contacta a su vez con una hosca y marginada hacker informática, Lisbeth Salander, que le ayudará en la investigación del caso.


Ver no es imaginar, evidentemente; era fácil equivocarse y defraudar a los millones de lectores que ya le habían puesto rostro a los personajes. El reparto, pues, en este caso parecía sustancial, clave, determinante. Pero un concienzudo trabajo de selección (Noomi Rapace a la cabeza) ha dado sus frutos y esa dificultad inicial se convirtió finalmente para Millenium... en una de sus bazas principales; si hablamos de Cine, captar el imaginario colectivo es desde luego otra forma más de arte. Eso en cuanto al cuidado y eficaz reparto. El guión también sabe destacar (y mejorar a veces) lo sustancial del (a ratos insustancial) relato original: está trabajado, es ágil y, dentro de las limitaciones de partida, tiene buenos diálogos. Se ve y “se oye” bien. Otra ventaja añadida y nada menor viene a ser su factura, su apariencia: siendo una gran producción rodada con sobriedad, no descuida su fachada adecuadamente sueca y a ratos (en las escenas familiares) hasta próxima a la estética Bergman (¿conscientemente?); Niels Arden Oplev, el director, ha hecho su carrera en televisión, en la pantalla grande apenas acaba de estrenarse; pero está claro que tiene gusto y lleva la puesta en escena al terreno que conviene (la modernidad y el clasicismo los casa bien).

¿Estamos ante una gran película? Decididamente no; es hábil, eso sí, interesante y mucho más certera de lo predecible; pero –como la novela- el final resulta desmelenado, se desbarata y deja ver con demasiada certeza su fidelidad a un filón que, por supuesto, promete. Es el lastre que ha de afrontar; pero si Larsson levantara la cabeza la bendeciría, francamente.

Mª José Sánchez Lerchundi