Arteta dosifica muy bien las declaraciones de sus valientes entrevistados, que relatan sus dramas y tragedias con la fuerza de lo auténtico. De este modo, por delante de la cámara pasan políticos, jueces, empresarios, periodistas, ertzainas, artistas, comerciantes, profesores, ex etarras arrepentidos... Y todos ellos aportan su granito de arena, esencial para el vistoso colorido del fresco completo. Aunque también hay algunas palabras fuertes, el tono es más bien expositivo y lastimoso, alejado de partidismos cerriles y muy certero en su ilustración de la irracionalidad de lo que pasa en el País Vasco, donde la violencia, el sectarismo, la intolerancia, los impuestos revolucionarios y el silencio desvirtúan palabras como libertad, legalidad o democracia.
Jerónimo José Martín.
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