| The last kiss (El último beso) |
Por
Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI |
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Director: Tony Goldwyn. Guión: Paul Haggis. Música: Michael Penn. Intérpretes: Zach Braff, Jacinda Barreto, Casey Affleck, Rachel Bilson, Michael Weston, Blythe Danner, Tom Wilkinson. País: EE. UU. Año de producción: 2006. Género: Comedia. Duración: 115 min. Este título, The last kiss, traducido literalmente del original, está pidiendo a gritos una perversa comparación: es un remake de la italiana L´ultimo bacio (2001) de Gabriele Muccino, comedia romántica en torno a cuatro amigos treintañeros: sus ligues, sus novias, sus esposas..., y hasta sus hijos. Vidas suaves, casi perfectas; pero se cuelan a un tiempo las responsabilidades y el “síndrome de Peter Pan”, tan socorrido; se cuelan juntos y de sopetón. Y en ese baile de indecisiones entran también los padres, los maduros. O sea: se acabó el recreo. “El mundo se mueve tan rápido que la crisis de los cuarenta nos llega antes”... y se lo espeta aviesamente la jovencita que no pasa de los dieciocho. ¿Comedia romántica? Pasada por la mano del superlativo Paul Haggis (Million Dollar Baby, Crash, Cartas desde Iwo Jima) algo menos que eso, ya que la guasa dura lo que el romanticismo: va mutando del rosa al amarillo, el drama empieza a soltar un regusto áspero y _y hablando de comparaciones_ la versión yanqui cambia abiertamente de género; tiene más contraste, más picos, más reflexiones sesudas, la amabilidad se esfuma de un plumazo. Son situaciones comunes, corrientes y vulgares, pero con unos diálogos certeros, auténticos, poderosos. Y cambia también el ritmo: más ágil, más efectivo; las secuencias no languidecen, se cortan en alto; y el arranque, también un tantazo: la cena familiar, la noticia-bomba del embarazo, la novia feliz, la madre en estado de shock, las muecas, el brindis venenoso... hay, pues, chicha y oficio. Y una música de primera, colocada siempre en el sitio justo. Son “jóvenes, pero menos...”, son “viejos prematuros”... esa no es la cuestión. La cuestión es qué quieren ser ellos. Y todo eso, sin grandes pretensiones y sin armar mucho ruido. Hollywood no ha destruído esta vez, ha mejorado la materia prima. Y mucho. Mª José Sánchez Lerchundi
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