José Antonio Nieves Conde
                                                                                          Por JOSEMANUEL ESCRIBANO

Nació en Segovia en 1915. Fue crítico de cine en la revista Primer Plano y en el diario Pueblo. En los años 40 fue, primero, ayudante de realización -con Rafael Gil-, y después director; debutó en 1946 con Senda ignorada, a la que siguieron Angustia (1947) y Llegada de noche (1949). Su cine parecía inclinarse por el policiaco, pero su siguiente película, Balarrasa (1950), con guión de Vicente Escrivá, se apartó de esa línea -que nunca, de todas maneras, ha olvidado del todo- y tuvo un considerable éxito popular. Eso le permitió, seguramente, rodar la que es considerada su mejor obra: Surcos (1951), un intento de cine social -los problemas de una familia de origen campesino para integrarse en la vida de la capital- que no tuvo demasiada continuidad pero que todavía hoy es un título de referencia en la historia de nuestro cine. La década de los 50 reúne trabajos muy interesantes de Nieves Conde, como Los peces rojos (1955) -otro muy estimable policiaco-, Todos somos necesarios (1956) o El inquilino (1957), aunque ésta fue prohibida y mutilada por la censura y no pudo exhibirse con normalidad.

A partir de 1960, su cine se caracteriza por un mayor eclecticismo, no desdeñando ningún género. Los guiones que llevó a la pantalla no han tenido, seguramente, la calidad de esos primeros, pero Nieves Conde ha dejado igualmente en ellos la impronta de su honradez y dedicación, mucho más allá de la mecánica artesanal que requerían. Hasta finales de los 70, en que termina su carrera, rodó una docena de películas; entre ellas Prohibido enamorarse -sobre la obra de Edgar Neville-, El diablo también llora,El sonido de la muerte -una curiosa incursión en el cine "de monstruos prehistóricos"-, Cotolay, Historia de una traición, Las señoritas de mala compañía -con guión de Juan José Alonso Millán-, La revolución matrimonial -escrita por Rafael Azcona-, Casa manchada, y, en 1976, Volvoreta -adaptación de la novela de Wenceslao Fernández Flórez, con guión del propio novelista y del director, seguramente la mejor de esta época-, y Más allá del deseo, que cierran su filmografía.

 

 










Otros textos publicados: Actualidad Cine