Planes para mañana |
Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN |
|
Directora: Juana Macías. Intérpretes: Carme Elias, Goya Toledo, Ana Labordeta, Aura Garrido, Adrián Marín, Jorge Bosch, Brendan Price, Pablo Viña, Christophe Miraval, Maite Blasco. Guión: Juana Macías, Alberto Bermejo, Juan Moreno. Producción: Teoponte P.C., Monte Film y Viernes Producciones. Fotografía: Guillermo Sempere. Distribuye en Cine: A Contracorriente. Duración: 96 min. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Género: Drama. Las vidas de varias mujeres se entrecruzan de un modo misterioso el mismo día, justo cuando viven momentos decisivos de su existencia. Así, Inés (Goya Toledo) se replantea la relación con su pareja al descubrir que está embarazada. La estabilidad matrimonial de su amiga Antonia (Carme Elias) se tambalea cuando recibe la llamada de un antiguo novio. El hijo de Antonia intenta avanzar en la relación que ha iniciado por Internet con Mónica (Aura Garrido). Y ésta intenta que su madre, Marian (Ana Labordeta), se separe definitivamente de su violento esposo. Este primer largometraje de Juana Macías ganó la Biznaga de Plata a mejor dirección, guión novel y actriz de reparto (Aura Garrido) en el Festival de Málaga 2010. En él, la cineasta madrileña imita con brillantez muchos de los recursos narrativos, dramáticos y visuales del mexicano Alejandro González Iñárritu y de otros grandes cineastas actuales, sobre todo escandinavos. Estos referentes quizás restan originalidad a esta opera prima —por ejemplo, en su recurso a las fuerzas del destino—, pero le dan una solidez inusual. Destaca su vigorosa dirección de actrices—mejor que la de actores —, así como el vigor de su puesta en escena hiperrealista, dura a veces —como en una escena sexual demasiado explícita—, pero casi siempre a tono con su honesto retrato de los conflictos dramáticos de los personajes. Ciertamente, su mirada al perplejo egoísmo de tanta gente resulta un poco desoladora. Pero goza de una perspectiva moral bastante sólida, que nunca desdramatiza las consecuencias trágicas de una libertad mal empleada, y que encuentra resquicios de esperanza en el amor generoso de los jóvenes y en la maternidad, presentada de nuevo —y ya van unas cuantas películas que así han hecho— como culmen de la feminidad y realidad liberadora frente al individualismo hedonista.Jerónimo José Martín
|
|
|