| Sud Express |
Por
JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN |
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A través de las idas y venidas del Sud Express, el tren que une París con Lisboa, el salmantino Chema de la Peña (Isi/Disi, Shacky Carmine) y su guionista habitual, Gabriel Velázquez, hilvanan las tragedias cotidianas de un africano vagabundo; un taxista francés xenófobo y putero; su insatisfecha esposa, que revive un amor de juventud; un joven parapléjico y una amiga suya, que recogen firmas para cambiar el trazado de las vías; dos ancianos hermanos portugueses que viven juntos pero no se hablan desde hace años; un terrateniente castellano y el capataz de sus fincas... Aciertan De la Peña y Velázquez en su puesta en escena ultranaturalista y casi documental, que arranca de los diversos escenarios naturales la atmósfera adecuada para cada relato, recreada siempre con sentido del tempo fílmico y una planificación muy sugerente. Los relatos tienen un interés desigual, pues varía mucho la intensidad dramática y narrativa de sus respectivas tramas, así como la veracidad de los no actores que las interpretan. En todo caso, el tono general es agradablemente poético y entrañable, y suficientemente profundo en su honesto acercamiento a la tragedia de la soledad y al desesperado afán de ser amado que atenaza a tanta gente. Por estos valores formales y antropológicos, respetuosos con la religión, la película ganó en el del Festival de San Sebastián 2005 el Premio SIGNIS de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación. También le ha sido otrorgado el Premio Solidario del Círculo de Escritores Cinematográficos. Jerónimo José Martín.
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