Tetro * * * *

                                                      Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI 




Título Original: Tetro. Año: 2009- EE.UU. - Argentina - España - Italia. 127 min. Guión y Dirección: Francis Ford Coppola. Música: Osvaldo Golijov. Intérpretes: Vincent Gallo, Maribel Verdú, Alden Ehrenreich, Klaus Maria Brandauer, Carmen Maura... Fecha de estreno en España: 26 junio 2009.

Después de mucho tiempo, un escritor en ciernes, Bennie, 17 años, se encuentra en Buenos Aires con Tetro, su hermano mayor, que juró no volver a tener contacto con su familia, inmigrantes italianos afincados en Argentina, y trasladados después a Nueva York, tras el éxito de su autoritario padre, director de orquesta. Tetro no le recibe precisamente con los brazos abiertos. El hermano maravilloso, su ídolo, es ahora un hombre distante y autodestructivo, cambió su nombre y ya no escribe. Bennie busca cobijo en Miranda, la novia de Tetro, ella encuentra los manuscritos que revelan las razones del rechazo familiar. Bennie insiste en escribir el final de una de sus obras inacabadas de teatro...

Familia, secretos y traumas... supuestamente autobiográfica (y ese supuesto, ¿quién lo necesita?) lo cierto es que Tetro tiene algo de grandilocuente, de tragedia griega porque a su Autor (con mayúsculas) el Teatro –ya lo ha venido demostrando- le entusiasma. Y desde esa parafernalia tan exagerada y gratificante como personal despliega sin complejos su imaginación y sus nostalgias. Pero Coppola repensó bien la historia, la rumió y la mimó de cerca escribiéndola (desde 1974 no escribía un guión original) para así hacerla enteramente suya. Tan suya que le ha salido italoamericana hasta la médula: deja sentir su apego a un neorrealismo evolucionado y también su devoción por América y hasta los realizadores europeos que cuajaron en aquella tierra. Todo muy cerca también de sí mismo, de sus propias películas (La ley de la calle) y muy lejos –autoexiliado de Hollywood- de los estudios y los grandes presupuestos, libre e independiente de verdad.

A estas alturas Coppola ha hecho la película que le ha venido en gana, se ha dado un gustazo rodando en blanco y negro la acción real, en color los recuerdos y funciones teatrales y de danza, acompañándola de una gran banda sonora y una fotografía (La Boca de Buenos Aires) exquisita. Vincent Gallo más vigoroso que nunca; Maribel Verdú sencillamente espléndida; y un hallazgo, el debutante Alden Ehrenreich. Es cierto que el director abandona a los personajes periféricos; se evaporan al servicio de un desenlace hiperbólico, un final de ópera, en la línea de lo que cuenta. Se arriesga con espíritu dignamente aventurero. Pero el Cine sigue vivo gracias a aventureros como Coppola. Lo tomas, o lo dejas... no hay términos medios.

Mª José Sánchez Lerchundi