|
Un
género que rápidamente triunfaría en la época,
pues resultaba de lo más contemporáneo.
No en vano la nación acababa de integrarse territorialmente y el
Oeste continuaba siendo una tierra de promesas, de pioneros y caravanas,
de disputas entre agricultores y ganaderos, de sheriffs y bandidos, y
de esos locos del cine instalándose en la soleada California
para huir de las leyes de protección de marcas registradas
y patentes de la costa este.
El western nació como acción
pura y rápidamente se asentó en estereotipos: el
bueno, el villano, el sheriff, la chica, el duelo... Películas
como The covered wagon (1923) de James Cruze o El caballo
de hierro (1924) de John Ford, ampliaron la temática y las
perspectivas del género durante la transición hacia al sonoro
y establecieron los márgenes de lo que posteriormente se convertiría
en clasicismo.
Fue precisamente John Ford,
el maestro del género, quien se presentaba a si mismo
como "director de western", quien dirigiría en 1939 otro
de los títulos imprescindibles para la evolución del western:
La diligencia (1939), en la que los personajes ganan complejidad
y el escenario natural se convierte en uno de los protagonistas de la
trama.
El western floreció
en las décadas de los 40 y 50. Son los años de
los grandes directores. John Ford, Howard Hawks, Anthony Mann,
William A. Wellman, Anthony Mann, Henry Hathaway…, en los
que el western se convirtió en uno de los géneros esenciales,
que llenaban las salas oscuras a diario. De aquellos años surgieron
títulos que se han convertido en los clásicos indiscutibles
del género como Duelo al sol (1946), Río rojo
(1948), Pasión de los fuertes (1950), Solo ante el
peligro (1952), Centauros del desierto (1956) o Río
Bravo (1959).
La generalización de la televisión
en los 60 contribuyó a que en el western, al igual que prácticamente
todos los géneros, se diera un proceso de "intimización"
de los temas en espacios más cerrados, con tramas más
cercanas, con vistas a la futura proyección en la pequeña
pantalla.
Pero también dio lugar a
todo tipo de experimentos para arremeter contra la creciente crisis
de la gran pantalla, como el de La conquista del Oeste (1962),
gran superproducción de 162 minutos de duración, fragmentada
en tres partes dirigidas por John Ford, Henry Hathaway y George Marshall,
rodada con un enorme presupuesto y gran aparato para ser proyectada en
formato Ultra Panavisión, en 70 mm.
Pero aunque el oeste seguía siendo
escenario de historias y personajes con enorme tendencia a la épica,
pronto se produjo un interés revisionista hacia los clásicos
de las décadas anteriores. Los nuevos directores e incluso
algunos viejos maestros todavía en activo, cuestionaron tanto la
forma de ser contadas las historias, como la personalidad de los mitos
hasta entonces indiscutibles. Aparecen así directores como Sam
Peckinpah, con auténtica sangre india en sus venas, que
con películas como Grupo salvaje (1969) o Pat Garret
y Billy the Kid (1973) o Arthur Penn, con Pequeño
Gran Hombre (1970), quienes hacen reflejo del convulso momento histórico
norteamericano en sus obras.
En esta época irrumpe además
una oleada de los pronto llamados "spaguetti western",
producciones de modesto prosupuesto a cargo de directores, en su mayoría
italianos, rodados en el desierto de Almería. Sergio Leone,
como director, Clint Eastwood como protagonista, y títulos
como Por un puñado de dólares (1964) o El bueno,
el feo y el malo (1966) conocen un creciente éxito, más
de público que de crítica. Tras esto lo que se consideraría
primero western otoñal daría pie después a la más
pura y dura decadencia, tras la que el género decaería hasta
la práctica desaparición.
Posteriormente ha habido varios
intentos de recuperación, sobre todo durante los 90, con
títulos como Silverado (1985) o Wyat Earp (1994)
de Lawrence Kasdam, la oscarizada Bailando con lobos
(1990) de Kevin Costner o la estupenda Sin perdón
(1992), donde Clint Eastwood demostró que se había
convertido en un maestro tras la cámara. La cosa dio incluso para
realizar, con la excusa del momentáneo resurgimiento, contaminaciones
del género como melodramas, Sommersby (1993); comedietas,
como Maverick (1994) e incluso parodias, como Cuatro mujeres
y un destino (1994) o Rápida y mortal (1995).
En el pasado 2003 se cumplía
el primer centenario de la aparición del primer western,
celebración que sin embargo pasó desapercibida,
como desapercibidos también para la taquilla han pasado los últimos
intentos de renovar el género. El primero en llegar fue Open
Range, con el que Kevin Costner pretendió superar
la mala racha en la que ha sucumbido desde el desastre de Waterworld.
La película, que cuenta con un llamativo elenco encabezado por
Robert Duvall, Annette Bening, Diego Luna y Michael Gambon, junto al propio
Costner, fue la protagonista en nuestro país de la clausura del
Festival de San Sebastián, para estrenase posteriormente en España
durante el pasado otoño, pasando por la cartelera sin pena ni gloria.
Idéntica suerte corrió The Missing, lo
último de Ron Howard, historia de reencuentro entre padre
e hija en Nuevo México, con Tommy Lee Jones y Cate Blanchett,
que tampoco supo conectar con el gran público. Ni siquiera la última
parte de la trilogía del Mariachi, Érase una vez en
México, de Robert Rodríguez, recibió el beneplácito
de la taquilla, aunque el propio Johnny Depp acompañara
a sus protagonistas, Antonio Banderas y Salma
Hayek.
Sin embargo, la apuesta por el western sigue
abierta. En plena fiebre de remakes, varios han sido los que han elegido
antiguos western para actualizar, como Ned Kelly, nombre del
bandido australiano cuya legendaria historia ha protagonizado recientemente
su compatriota Heath Ledger, en una nueva versión
inspirada en la historia real de aquel personaje, al que encarnó
en la versión rodada por Tony Richardson, el rockero Mick Jagger.
Otro de los más esperados es la nueva versión de El
Alamo, que dirigiera y protagoniza John Wayne en 1960. Billy
Bob Thornton encarnará esta vez a Davy Crockett, al que
acompañarán Dennis Quaid, Jason Patrick
y el español Jordi Mollá, y que ya tiene
como fecha de estreno en España el próximo 3 de septiembre,
fin de semana en el que tendrá que competir con el títulos
español más esperado de la temporada, Mar adentro,
de Alejandro Amenábar.
Inma Sicilia
|
|