The international (Dinero en la sombra) * * * |
Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI |
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Título original : The international. Año: 2.009, Estados Unidos/Alemania/ G.B. 118 Minutos. Dirección: Tom Tykwer. Guión: Eric Warren Singer. Reparto: Clive Owen, Naomi Watts, Armin Mueller-Stahl, Brian F. O’Byrne, Ulrich Thomsen... Fecha de estreno en España: 24 abril 2009. Un thriller en el que Louis Salinger (Clive Owen), un agente de la Interpol y la Ayudante del Fiscal del Distrito de Manhattan Eleanor Whitman (Naomi Watts) están decididos a llevar ante la justicia a uno de los bancos más poderosos del mundo. A través de asuntos y actividades ilegales, persiguen la pista del delito por Berlín, Milán, NuevaYork y Estambul. La persecución les pone en grave peligro ya que sus enemigos no se detienen ante nada con tal de continuar financiando el terror y la guerra en todo el mundo. El asunto de fondo se las trae: el dinero lo puede todo y nos maneja a todos, a pequeña y gran escala: “...Esa es la esencia de los bancos: convertir a países y personas en es clavos de sus deudas...” una cuestión, pues, inquietante, ambiciosa y de constante actualidad. Y tanto nos implica (y nos complica) el tema, la corrupción financiera en definitiva, que es difícil cubrir las expectativas. Lamentablemente no las cubre de forma absoluta, aunque unos cuantos aciertos salvan la película. Estamos ante una intriga policial con todos los elementos al uso (incluída la lucha voluntariosa entre David y Goliat) pero no están manejados esos elementos de forma usual. Tykwer ha sabido imponer su sello a la historia (su elegante puesta en escena), rueda con evidente plasticidad (tomas muy atractivas de ciudades, edificios, plazas...) y consigue momentos (el tiroteo en el Museo Guggenheim de Nueva York, por ejemplo) verdaderamente notables, de los que nos se olvidan. Es, sin duda, el alemán un realizador diferente y con un lenguaje muy propio, muy personal. Lo que podría haber resuelto como “una de intriga de acción”, sin más, él amarra la historia, la mima huyendo de los típicos efectismos de género y de la espectacularidad hueca. Pero es cierto también que el guión de Eric W. Singer no acaba de estar a la altura; para empezar, a sus personajes les falta ese trazo definitivo y definitorio que se llama lisa y llanamente garra, alma; y además, a veces acusa fallos (diálogos, respuestas y coartadas) casi de segunda fila. El trabajo de los actores, en cambio, es sobrio y eficaz bien guiados por un director como Tykwer, que siempre ha demostrado gran capacidad para motivar el material humano que maneja. Una pena que la sobrecogedora y alarmante propuesta inicial no gane del todo la pantalla. Mª José Sánchez Lerchundi
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