Lejos de la tierra quemada * * |
Por Mª JOSÉ SÁNCHEZ LERCHUNDI |
|
Título Original:The Burning Plain. Año: 2008EE.UU. 111 min. Director: Guillermo Arriaga. Guión: Guillermo Arriaga. Intérpretes: Charlize Theron, Kim Basinger, Jennifer Lawrence, José María Yazpik, Joaquim de Almeida… Fecha de estreno en España: 13 marzo 2009. Varias historias de diferente desarrollo en el tiempo y el espacio: Sylvia, una bella y eficiente profesional, cambia radicalmente de comportamiento y afronta su tormentoso pasado a raiz de la visita de un extraño desde México. En la ciudad fronteriza de Las Cruces dos adolescentes, Mariana y Santiago, se enamoran tras la trágica muerte de sus respectivos padres. Y Gina, una madre de familia, vive un tórrido romance con un mexicano. Cuando en 2004 el canadiense Paul Haggis empuñó la cámara y perpetró ese deslumbrante debut titulado Crash nadie dudaba de que había nacido un gran director. Fue similar la expectativa que suscitó en su día la “declaración de independencia” de Arriaga. Había tocado el cielo con Alejandro González Iñárritu y la llamada “trilogía de la muerte”; acertó también con Tommy Lee Jones y Los tres entierros de Melquíades Estrada, otra crónica tan mestiza y fronteriza como ésta; y libre, pues, de compañeros de viaje y ataduras, el neo-realizador mejicano se lanza a filmar su propia historia. Lamentablemente Lejos de la tierra quemada no está a la altura; y el problema no radica en una realización ciertamente proverbial y algo confusa; paradójicamente, el problema arrastra desde el origen, desde la escritura. Porque Arriaga se enreda en un relato desmedido, como desmedidas son (y hasta casi desmelenadas) todas y cada una de sus circunstancias. Partiendo, como es habitual en él, del lado más oscuro de la vida (y enlazando con el tenebrismo clásico de compatriotas o semi-compatriotas como Ripstein y Buñuel) despliega todo un conflicto íntimo y familiar en apariencia brutal. Pero una vez más el secreto está en la dosis; y Arriaga no acierta; son tan insistentes las coordenadas del drama; y el binomio de las protagonistas (madre e hija) como distintas caras de una misma moneda no acaba de funcionar. Víctimas o verdugos, incoherentes o desalmadas, no consiguen enternecer y menos emocionar. Tampoco ayuda la dirección de actores. Charlize Theron y Kim Basinger sin colorido, ni contrastes, resultan planas. Les sobran acontecimientos y les falta alma. Se queman peligrosamente en este folletín que agobia. Mª José Sánchez Lerchundi
|
|
|