La última cima

                                                      Por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN



 

Director y guionista: Juan Manuel Cotelo. Fotografía: Alexis Martínez. Duración: 82 min. Director y guionista: Juan Manuel Cotelo. Fotografía: Alexis Martínez. Distribuye en Cine: European Dreams Factory. Año de producción: 2010. País: España. Duración: 82 min. Género: Documental.


Podría pensarse que el cine contemporáneo ofrece una visión de los sacerdotes católicos tan superficial como la que proponen ciertas series televisivas y crónicas periodísticas. Pero no es así. Ciertamente, varias películas recientes —Las dos caras de la verdad, La mala educación, Mar adentro— caen en ese enfoque parcial. Pero hay muchos más títulos de los últimos años que subrayan la meritoria labor espiritual y social de esos hombres entregados a Dios y a los demás, a veces hasta el heroísmo.

Ahí están El Jorobado de Notre Dame, Salvar al soldado Ryan, Disparando a perros, Comprométete (Casomai), El noveno día, Katyn, Lourdes o Million Dollar Baby y Gran Torino, ambas de Clint Eastwood. Incluso en España, filmes como Héctor, de Gracia Querejeta —Premio ¡Bravo! de la Conferencia Episcopal—, o Una palabra tuya, de la Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ofrecen retratos elogiosos de sacerdotes católicos.

Ahora amplía esa lista el documental La última cima, que confirma la alta calidad que Juan Manuel Cotelo ya mostró en su primer largometraje, El sudor de los ruiseñores (1998). Esta vez, el realizador y actor madrileño afronta la semblanza del sacerdote diocesano, profesor y escritor Pablo Domínguez Prieto, Decano de la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid. Aficionado al alpinismo, falleció con 42 años el 16 de febrero de 2009, en un accidente en el Moncayo, junto a la cirujana y profesora universitaria Sara de Jesús Gómez. Justo antes, el joven sacerdote había impartido unos ejercicios espirituales a las monjas cistercienses del convento de Tulebras, Navarra.

A través de jugosas entrevistas a gente de la calle, recreaciones dramáticas y, sobre todo, emotivos testimonios de familiares, amigos y alumnos, la película ofrece un retrato muy atractivo de Pablo Domínguez, que abarca todas sus facetas: la espiritual, la humana y la académica. En este sentido, son especialmente interesantes las declaraciones del cardenal Cañizares, del arzobispo de Oviedo y del obispo de Córdoba.

A alguno quizá le pesen las provocadoras apariciones del propio director. Y otros tal vez echen en falta alguna aparición más del propio biografiado, pues existen abundantes grabaciones y entrevistas. En cualquier caso, esos posibles defectos no oscurecen la frescura narrativa de la película, ni su inteligente recurso al humor, que enriquece sus luminosas reflexiones sobre la santidad, la Eucaristía, la Confesión, la dirección espiritual, la oración, la formación doctrinal-religiosa, el celibato, la vida eterna o el compromiso con la defensa de la vida.

Con todo esto, queda una sugerente semblanza y, de paso, un encendido homenaje al sacerdocio y al catolicismo del siglo XXI. Un catolicismo activo, alegre, lleno de esperanza, radicalmente alejado de sus burdas caricaturas, y muy atrayente también en su equilibrada visión del papel del laicado y los religiosos. En fin, un testimonio valioso y muy oportuno en este año sacerdotal, que puede abrir camino a otros muchos.

Jerónimo José Martín